¿POR QUÉ ENVEJECEMOS? EL ROL DEL ADN.

¿Cómo influye la genética en en proceso de envejecimiento? ¿Cuál es el papel de la cosmética?

Envejecemos principalmente por la acción combinada de cambios a nivel genético y cambios hormonales a lo largo de la edad. No obstante, nuestros hábitos de vida y sobre todo la exposición a la radiación solar, son factores importantes a la hora de acelerar el envejecimiento. Aquí vamos a explicar un por qué envejecemos y qué podemos hacer para frenarlo…

CAMBIOS EN EL ADN

Los seres humanos tenemos simetría bilateral, es decir, nuestro lado izquierdo debería ser un reflejo exacto del derecho. Como un espejo. Esto ocurre a todos los niveles, también en el genético.

Sin embargo, conforme pasa el tiempo, se van produciendo cambios en nuestro ADN. La inmensa mayoría de las mutaciones se reparan, nuestras células están preparadas para ello, pero algunos se escapan de la maquinaria de reparación. Estos pequeños cambios se van acumulando. La mayoría de las mutaciones que se integran en nuestro código genético con los años son inocuas, pero conforme más se produzcan, mayor es el peligro de que alguno cambie un sitio importante para la regulación.

Pérdida de simetría

Estos pequeños cambios hacen que nuestros lados se vayan diferenciando a nivel genético, las células de tu lado derecho ya no son idénticas a las de tu lado izquierdo, y eso se traduce en una pérdida de simetría. De hecho, nos gustan las caras simétricas porque son el reflejo de una maquinaria de reparación potente y efectiva. Si tu genética es capaz de luchar contra cambios superficiales como unos milímetros de distancia entre tus ojos y tu boca, quiere decir que será capaz de defenderse contra cambios más profundos y peligrosos, como los que desencadenan el cáncer.

Nosotros de manera externa no podemos acceder a nuestro material genético y corregir estas mutaciones. Lo único que podemos hacer es protegernos de las agresiones que las protegen: el sol, la alimentación, la exposición a contaminantes y tóxicos… La prevención es la clave. No que hay que olvidar que influyen muchos más fenómenos en el proceso y envejecemos debido a la importancia que les concedemos a cada uno.

Simetría facial

EL ENVEJECIMIENTO. PÉRDIDA DE ACTIVIDAD DE LOS TEJIDOS

Conforme se producen estos cambios en el ADN, este se desestabiliza y va perdiendo funcionalidad. Esto quiere decir que la información que contiene se lee peor. Nuestro ADN es un manual de instrucciones, cada vez que se crea una nueva célula se copia en ese manual, pero cada vez que se transcribe… alguien introduce un error. Después de cientos y cientos de copias, ya no sabes lo que pone en las instrucciones. Pasas más tiempo intentando entender lo que pone que haciendo lo que debes. Y muchas cosas las haces mal.

Esto se traduce en que tus tejidos funcionan peor. Y eso da lugar a síntomas como piel sin brillo, peor cicatrización, el colágeno que se destruye no se regenera a la suficiente velocidad y se pierde volumen, mala circulación que da lugar a las ojeras, cúmulos de melanina que producen manchas… en definitiva, envejecemos.

pérdida de colágeno

¿CÓMO FRENAR EL ENVEJECIMIENTO?

Ahora que sabemos la respuesta de por qué envejecemos, nos queda intentar que el proceso sea lo más lento posible. La industria cosmética de momento no ha logrado encontrar el “elixir de eterna juventud”, la panacea para todos los signos de envejecimiento. Lo que sí se ha demostrado que los genes, a pesar de tener un rol crucial en la el proceso, no son el único condicionante. El estilo de vida, alimentación y sobre todo la exposición solar conforman el resto de los factores que influyen en la aparición de la pérdida de colágeno y las primeras arrugas.

Es importante saber que los cosméticos no son medicamentos, por lo tanto no pueden manipular el ADN.  “La acción de los productos cosméticos, por su propia definición, siempre ha de limitarse a la capa superficial de la piel (epidermis) o de las mucosas bucales. Las reivindicaciones de ‘cambio en la expresión génica’ o ‘acción sobre el funcionamiento de las mitocondrias’ deben ser valoradas cuidadosamente, ya que en ningún caso un cosmético podría producir una alteración del material genético o de las células que pudiera afectar a las funciones fisiológicas del organismo”, explican desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. “Cuando un producto produce la modificación de funciones fisiológicas mediante mecanismos de acción de tipo inmunológico, metabólico o farmacológico, estaríamos hablando de medicamentos”, añaden.

El papel de la protección solar

El uso de una buena protección solar es esencial para ralentizar el envejecimiento prematuro. La radiación ultravioleta (UV) de los rayos solares produce lesiones en el ADN de las células de la piel, por lo que su funcionamiento se ve afectado. En consecuencia, aparecen más arrugas e irregularidades pigmentarias de las que corresponden genéticamente y según la edad. Como resultado, la exposición a la radiación UV debilita la piel, la reseca y propicia la aparición de las arrugas profundas y las manchas. En una situación así más vale prevenir que tratar. Así que un producto obligatorio debe ser un protector solar con FPS 50+. Existen varios tipos de pantallas solares – las que bloquean los rayos UV y los que los absorben y filtran. La mejor elección es un bloqueador solar, completamente natural que impide a la radiación penetrar en las capas de la piel. Aquí podéis leer un poco más sobre el tema:

Los peligros del sol

Daño solar

El otro imprescindible aliado en la batalla contra el envejecimiento es la crema hidratante. Un producto natural que contenga gran concentración de principios activos manteniendo los niveles de hidratación y nutrición de la piel, es lo que cualquier piel joven o madura debería usar como base para frenar los primeros signos de la edad y las arrugas.

 

 protección solar

 cremas hidratación



https://elpais.com/elpais/2015/08/28/ciencia/1440776615_102631.html

Te puede interesar